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Jurisprudencia

16/11/2005
La reducción de horas extras no es un ejercicio abusivo del ius variandi
La Cámara Laboral revocó una sentencia de primera instancia que hizo lugar a una demanda por despido del portero de un edificio. El hombre se consideró despedido cuando la demandada decidió reducir las horas extras que trabajaba. Los jueces entendieron que al exceder la jornada legal, por más habitual que sea el tiempo que se trabaja en exceso, ello no implica un ejercicio abusivo del ius variandi.

Lo determinó la Sala III del fuero, compuesta por los jueces Roberto Eiras y Ricardo Guibourg, en autos caratulados “Ibañez Carlos Hugo c/Consorcio de Propietarios del Edificio Mendoza 1846/58 s/Despido”, que arribaron a ésta instancia a raíz de que el a quo acogió los reclamos de la actora, que fueron apelados por ambas partes.

La demandada se agraviaba porque el a quo entendió que el actor se encontró asistido de derecho al resolver el contrato de trabajo ante la modificación decidida por su empleadora en cuanto a la reducción de la jornada y consecuente supresión de las horas extraordinarias realizadas. Sostuvo que el trabajador no está obligado a prestar tareas en horas suplementarias y que el empleador dentro de las facultades del art. 66 LCT podía válidamente introducir tal tipo de modificación.

El juez preopinante, Roberto Eiras, consideró que en relación con la cuestión central le asistía razón al recurrente. Para ello determinó que el actor sostuvo al demandar que intimó a su empleadora a que revisara la modificación contractual basada en la reducción del horario de trabajo que le fuera notificada mediante una nota del 15 de enero de 2002, ya que sostenía que la reducción del horario decidido en asamblea del consorcio demandado, implicó la supresión de las horas extraordinarias trabajadas por el actor y una consecuente reducción salarial.

Sobre dicho sustento fáctico, y ante la negativa de la empleadora de restituir el horario de trabajo, Ibáñez, -el 11 de junio de 2002- remitió una carta documento a su empleadora considerándose despedido por que no hizo lugar a sus reclamos.

Con ello, el juez destacó que la Sala ha sostenido que la prestación de servicios durante horario extraordinario, “no puede ser considerada como uno de los elementos esenciales de la relación laboral, ni siquiera cuando la realización de las mismas hubiere adquirido el carácter de “habitual”, razón por la cual, el cumplimiento de tareas en exceso del horario establecido por vía contractual, no puede nunca considerarse como un derecho adquirido a favor del trabajador dependiente”.

Asimismo, afirmó el magistrado que “no puede sostenerse válidamente que la retribución por las horas trabajadas en exceso de la jornada legal integren el salario convenido por las partes al momento de contratar por cuanto la fijación del mismo se estipula en función de la duración de la jornada normal”, de manera que interpretó que la supresión de las horas extras “no puede constituir una “rebaja salarial” y, por tanto, no configura una injuria que habilite a la disolución indirecta del vínculo en los términos del art. 242 LCT”.

Además, aclaró que el trabajador no tiene derecho a queja alguna si le son suprimidas o reducidas las horas extras que fueron cumplidas, respondiendo a necesidades circunstanciales del consorcio, aún cuando se hayan efectuado durante un lapso prolongado, en tanto “no se trata de una modificación contractual, sino de una circunstancia aleatoria dentro del contrato en desarrollo”.

Concluyeron entonces en que debía ser revocada la sentencia de primera instancia, y por ende rechazar la demanda incoada por Carlos Hugo Ibáñez contra el Consorcio de Propietarios del Edificio Mendoza 1846/58.

Por su parte, el juez Ricardo Guibourg adhirió al voto del vocal preopinante pero dejó a salvo su opinión acerca de que la solución del caso podría haber sido distinta si la reducción de las horas extraordinarias habituales hubiese correspondido a una actitud discriminatoria o persecutoria. Sin embargo, ello no fue lo acontecido en esta causa, ya que ni siquiera se invocó.

Fuente: Dju

 

FALLO COMPLETO

 

SENTENCIA NRO. 87237  CAUSA NRO. 19.914/2004: “IBAÑEZ CARLOS HUGO C/ CONSORCIO DE PROPIETARIOS DEL EDIFICIO MENDOZA 1846/58 S/ DESPIDO”. –JUZGADO No.47-.

En la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a 28/10/05, reunidos en la Sala de Acuerdos los señores miembros integrantes de este Tribunal, a fin de considerar el recurso deducido contra la sentencia apelada, se procede a oír las opiniones de los presentes en el orden de sorteo practicado al efecto, resultando así la siguiente exposición de fundamentos y votación :

El doctor Eiras dijo:

Contra la sentencia de la instancia anterior, que acogió el reclamo de autos, se alzan ambas partes a tenor de los memoriales que lucen a fs. 233/235 y fs. 238/240, mereciendo ambas réplica de la contraria a fs. 244/246 y fs. 248/249. A su vez el perito contador apela sus honorarios por considerarlos bajos.

Se queja la parte demandada porque la Señora Juez “a quo” entendió que el actor se encontró asistido de derecho a resolver el contrato de trabajo ante la modificación decidida por su empleadora en cuanto a la reducción de la jornada y consecuente supresión de las horas extraordinarias realizadas. Sostiene que el trabajador no está obligado a prestar tareas en horas suplementarias y que el empleador dentro de las facultades del art. 66 L.C.T. podía válidamente introducir tal tipo de modificación. Por último cuestiona la liquidación practicada en autos y la condena a la entrega de los certificados del art. 80 L.C.T..

En relación con la cuestión central considero que le asiste razón al recurrente y en tal sentido fundaré mi voto. El actor sostuvo al demandar que intimó a su empleadora a que revisara la modificación contractual basada en la reducción del horario de trabajo que le fuera notificada mediante la nota del 15 de enero de 2002 que transcribe a fs. 19 vta. Sostiene que la reducción del horario decidido en Asamblea del Consorcio demandado, implicó la supresión de las horas extraordinarias trabajadas por el actor y una consecuente reducción salarial.

Sobre dicho sustento fáctico, y ante la negativa de la empleadora de restituir el horario de trabajo a Ibáñez, el accionante, con fecha 11 de junio de 2002 remitió carta documento a su empleadora considerándose despedido en los siguientes términos “Toda vez que con su carta documento No 450116104 no hace lugar a mis justos reclamos, negándose a abonar diferencias salariales existentes, y manteniendo la injusta rebaja salarial unilateralmente dispuesta, hago efectivo el apercibimiento y me considero injuriado y despedido por su exclusiva culpa…”.

Esta Sala ha sostenido que la prestación de servicios durante horario extraordinario, no puede ser considerada como uno de los elementos esenciales de la relación laboral, ni siquiera cuando la realización de las mismas hubiere adquirido el carácter de “habitual”, razón por la cual, el cumplimiento de tareas en exceso del horario establecido por vía contractual, no puede nunca considerarse como un derecho adquirido a favor del trabajador dependiente. No puede sostenerse válidamente que la retribución por las horas trabajadas en exceso de la jornada legal integren el salario convenido por las partes al momento de contratar por cuanto la fijación del mismo se estipula en función de la duración de la jornada normal, de manera que la supresión de las horas extras no puede constituir una “rebaja salarial” y, por tanto, no configura una injuria que habilite a la disolución indirecta del vínculo en los términos del art. 242 LCT (en sentido análogo, S.D. 85.413 del 13/11/03 en autos “Rodríguez Delgado, Elbio Alcides c/ Consorcio de Propietarios del Edificio Rodiguez Peña 1409 s/ despido” del registro de esta Sala, en igual sentido Sala X, 18/10/2002, “Manoni, Eduardo A. c/ Cons. Prop. Ed. Galileo 2457/9”).

    El trabajador no tiene derecho a queja alguna si le son suprimidas o reducidas las horas extras que fueron cumplidas, respondiendo a necesidades circunstanciales del consorcio, aún cuando se hayan efectuado durante un lapso prolongado, en tanto no se trata de una modificación contractual, sino de una circunstancia aleatoria dentro del contrato en desarrollo (en sentido análogo, SALA VIII, SD nro.16699 del 31.10.91, en autos “López, Claudia c/ Cooperativa Ltda. de Provisión Comi de Medicina Integral”).

    Por lo expuesto, propondré que se revoque lo decidido en la instancia anterior, y por ende, se rechace la demanda incoada por Carlos Hugo Ibáñez contra el Consorcio de Propietarios del Edificio Mendoza 1846/58. Como consecuencia de ello, se declare abstracto el tratamiento de los agravios vertidos por la demandada en relación a los montos diferidos a condena como también los agravios vertidos por la parte actora.

Ante el nuevo resultado del litigio que propicio y lo normado por el art. 279 CPCC, corresponde dejar sin efecto la imposición de costas y la regulación de honorarios practicadas en la instancia anterior y proceder a su determinación en forma originaria, razón por la cual deviene abstracto el tratamiento de los agravios vertidos sobre el punto.

Las costas deberán ser soportadas en ambas instancias por la parte actora vencida (art. 68 C.P.C.C.N.).

Teniendo en cuenta la calidad, extensión e importancia de los trabajos desempeñados por los profesionales intervinientes y las normas arancelarias vigentes, propongo regular los honorarios de las representaciones letradas de las partes actora y demandada y los del perito contador por sus trabajos en la instancia anterior en las respectivas sumas de $ 3.100.-, $ 3.800.- y $ 1.500.-, calculadas a valores actuales. Regular los honorarios de las representaciones letradas de las partes por sus trabajos en esta instancia en el 25% de lo que les corresponda percibir por sus trabajos en la instancia anterior.

Por ello propicio, revocar la sentencia apelada y por ende, rechazar la demanda incoada por Calos Hugo Ibañez contra el Consorcio de Propietarios del Edificio de la calle Mendoza 1846/58. Imponer las costas  en ambas instancias por la parte actora vencida (art. 68 C.P.C.C.N.). Regular los honorarios de las representaciones letradas de las partes actora y demandada y los del perito contador por sus trabajos en la instancia anterior en las respectivas sumas de $ 3.100.-, $ 3.800.- y $ 1.500.-, calculadas a valores actuales. Regular los honorarios de las representaciones letradas de las partes por sus trabajos en esta instancia en el 25% de lo que les corresponda percibir por sus trabajos en la instancia anterior.

El doctor Guibourg dijo:

Adhiero al voto del Dr. Eiras por compartir sus fundamentos, como compartí los de la Dra. Porta en el precedente citado. Quiero dejar a salvo, sin embargo, que la solución podría ser distinta si la reducción de las horas extraordinarias habituales correspondiese a una actitud discriminatoria o persecutoria, extremo que en estos autos no ha sido siquiera invocado.

Por lo tanto, el Tribunal RESUELVE: I.- Revocar la sentencia apelada y por ende, rechazar la demanda incoada por Calos Hugo Ibañez contra el Consorcio de Propietarios del Edificio de la calle Mendoza 1846/58. II.-Imponer las costas  en ambas instancias por la parte actora vencida (art. 68 C.P.C.C.N.). III.-Regular los honorarios de las representaciones letradas de las partes actora y demandada y los del perito contador por sus trabajos en la instancia anterior en las respectivas sumas de $ 3.100.-, $ 3.800.- y $ 1.500.-, calculadas a valores actuales. IV.-Regular los honorarios de las representaciones letradas de las partes por sus trabajos en esta instancia en el 25% de lo que les corresponda percibir por sus trabajos en la instancia anterior.
Regístrese, notifíquese y oportunamente remítanse.

 

 

 Ricardo A. Guibourg                   Roberto O. Eiras
   Juez de Cámara                        Juez de Cámara

 

Ante mí:                Pablo Candal
m.f.              Secretario

 

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